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Miércoles, 1 de Julio del 2026

Las enfermedades raras: el inesperado motor para transformar los sistemas de salud

Un cambio de paradigma surgido en la Asamblea Mundial de la Salud podría modificar
la manera en que los países entienden las enfermedades raras. Ya no se trata solamente
de ayudar a un pequeño grupo de pacientes, sino de utilizar sus necesidades para
construir sistemas sanitarios mejores para toda la población.
Durante décadas, las enfermedades raras fueron consideradas un problema sanitario
marginal. Afectan individualmente a muy pocas personas, suelen ser complejas,
difíciles de diagnosticar y, en muchos casos, carecen de tratamientos efectivos. En
consecuencia, las políticas públicas destinadas a ellas se justificaban principalmente por
razones de solidaridad y equidad.
Sin embargo, un reciente encuentro internacional celebrado durante la 79.ª Asamblea
Mundial de la Salud, en Ginebra, propuso una visión completamente diferente. Bajo el
lema "Rare Diseases: A Catalyst for Global Health Transformation", expertos de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), gobiernos, investigadores, organizaciones de
pacientes e industria coincidieron en una conclusión tan simple como poderosa: si un
sistema sanitario es capaz de responder adecuadamente a las enfermedades más
complejas, será un sistema mejor preparado para atender a toda la población.
Un verdadero "caso de prueba"
La idea central del encuentro fue considerar a las enfermedades raras como un
verdadero "test case" para los sistemas de salud. Porque las personas que viven con una
enfermedad rara suelen necesitar prácticamente todo aquello que un sistema sanitario
moderno debería ofrecer:
 diagnóstico precoz;
 acceso a especialistas;
 trabajo coordinado entre múltiples disciplinas;
 registros clínicos confiables;
 medicina personalizada;
 investigación continua;
 acceso equitativo a tratamientos;
 integración entre la atención médica y el apoyo social.
Cuando alguno de estos componentes falla, los pacientes con enfermedades raras son
los primeros en sufrir sus consecuencias. Pero cuando esos mismos componentes
funcionan correctamente, no sólo mejoran la vida de quienes padecen estas condiciones:
también benefician a millones de personas con enfermedades comunes.
Diseñar para los más difíciles beneficia a todos

Una de las frases que mejor resumió el espíritu del encuentro sostiene que "diseñar
pensando en los pacientes más desatendidos mejora la atención para todos".
No es un concepto nuevo en otras áreas. Las rampas construidas para personas con
movilidad reducida también facilitan el desplazamiento de quienes llevan cochecitos de
bebés o equipaje. Del mismo modo, un sistema sanitario capaz de diagnosticar
enfermedades genéticas complejas, coordinar múltiples especialistas y utilizar
herramientas digitales avanzadas estará mejor preparado para atender cualquier
problema de salud. Las enfermedades raras, entonces, dejan de ser una excepción para
convertirse en un modelo de innovación.
Innovación que trasciende las enfermedades raras
El informe destaca que muchas de las tecnologías desarrolladas inicialmente para
enfermedades poco frecuentes ya están transformando la medicina en general. La
expansión de la genómica clínica, el uso de inteligencia artificial para reducir el tiempo
diagnóstico, los registros internacionales de pacientes, la medicina de precisión y las
redes colaborativas entre hospitales son ejemplos que comenzaron impulsados por
enfermedades raras, pero cuyos beneficios alcanzan hoy a múltiples especialidades
médicas.
Mucho más que medicamentos
Otro de los mensajes relevantes del encuentro fue que las enfermedades raras no deben
reducirse únicamente a la búsqueda de nuevos tratamientos. Los expertos insistieron en
que los programas nacionales deben contemplar también la educación, la inclusión
laboral, la protección social, la coordinación asistencial y el acompañamiento a las
familias. En otras palabras, la calidad de vida depende tanto del sistema sanitario como
del entorno social que rodea al paciente.
Una oportunidad para todos los países
Quizá la enseñanza más importante del evento sea que las enfermedades raras ya no
deben verse únicamente como un desafío para los países con mayores recursos.
Precisamente porque obligan a optimizar los recursos disponibles, fortalecer la
coordinación y priorizar la innovación, constituyen una oportunidad para que cada país
diseñe sistemas de salud más eficientes y resilientes, adaptados a su propia realidad.
En lugar de preguntarse cuánto cuesta atender a las enfermedades raras, la discusión
comienza a cambiar hacia una pregunta mucho más estratégica: ¿qué puede aprender
todo el sistema sanitario al intentar resolver los problemas de quienes más necesitan de
él?
Un nuevo paradigma
La reunión concluyó con un llamado a desarrollar un Plan de Acción Global sobre
Enfermedades Raras, destinado a transformar la reciente resolución aprobada por la
Asamblea Mundial de la Salud en acciones concretas. Entre sus prioridades figuran el
diagnóstico temprano, la investigación, el fortalecimiento de los registros, el acceso
equitativo a terapias y el desarrollo de modelos asistenciales innovadores.

El mensaje final es claro: las enfermedades raras no son un problema periférico del
sistema sanitario. Son el espejo que refleja sus fortalezas y, sobre todo, sus debilidades.
Invertir en ellas no significa atender únicamente a una minoría; significa construir un
sistema de salud más moderno, más inteligente y más humano para todos. Ese es,
probablemente, el mayor legado conceptual de este encuentro en la Asamblea Mundial
de la Salud.