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CIENCIA E...
Sábado, 16 de Mayo del 2026
Un estudio argentino vincula el uso de glifosato con bacterias hospitalarias resistentes. Enfoque desde las Enfermedades Raras.
Las enfermedades raras, muchas de ellas graves y sin tratamientos específicos, suelen
presentar complicaciones asociadas a infecciones de difícil resolución. En este contexto,
cobran especial relevancia los hallazgos de investigadores argentinos que apuntan a una
posible causa prevenible de infecciones resistentes, un factor clave para mejorar la
evolución de estos pacientes y reducir el impacto económico en los sistemas de salud.
Un grupo de científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET
identificó una posible conexión entre el uso del herbicida glifosato —el más utilizado en
el país— y la aparición de bacterias resistentes en hospitales, uno de los problemas más
preocupantes de la salud pública actual.
El trabajo, publicado en la revista científica Frontiers in Microbiology, señala que
ciertas bacterias ambientales que desarrollan resistencia al glifosato comparten una
cercanía genética con cepas que causan infecciones hospitalarias difíciles de tratar. Este
hallazgo sugiere un posible vínculo entre el uso extendido de este agroquímico y la
evolución de microorganismos resistentes a antibióticos.
La investigación cobra especial relevancia en un contexto donde la resistencia
antimicrobiana avanza a nivel global. En Argentina, por ejemplo, más de un tercio de
las infecciones por Klebsiella pneumoniae en hospitales presenta resistencia a
carbapenemes, uno de los últimos recursos terapéuticos disponibles. Cuando estos
antibióticos dejan de ser efectivos, las opciones de tratamiento se reducen
drásticamente.
Los científicos destacan que, si bien el estudio no establece una relación causal directa,
sí aporta evidencia sobre la necesidad de profundizar en la interacción entre factores
ambientales y la salud humana. En particular, subrayan la importancia de abordar el
problema desde una perspectiva integral, que contemple tanto el uso de agroquímicos
como el control de infecciones en entornos sanitarios.
Además, remarcan que avanzar en la prevención —especialmente en áreas donde se
puedan reducir factores de riesgo ambientales— podría tener un impacto positivo no
solo en la salud de los pacientes, sino también en los costos globales de los sistemas
sanitarios.
Este tipo de hallazgos abre el debate sobre el impacto de las prácticas agrícolas en la
salud pública y refuerza la urgencia de diseñar políticas que integren ciencia, ambiente y
medicina para enfrentar el desafío creciente de las bacterias resistentes. Tales políticas
importan a todos, pero son de alto impacto cuando se miran desde las enfermedades
raras.
Fuente: Estudio de investigadores de UBA y CONICET publicado en Frontiers in
Microbiology (2026).